Publicar, difundir y comunicar…diferencias sustanciales en la gestión cultural

Constantemente nos enfrentamos al comentario de “no me enteré” cuando organizamos alguna actividad cultural considerada como significativa para un sector social definido.  En nuestro entender, y con los alcances que conocemos, hacemos todo lo que esta en nuestras posibilidades, desde publicar en redes sociales, enviar correos electrónicos, enviar mensajes telefónicos, llamadas personalizadas, y el público o las personas que esperamos, no acuden a la actividad.

Comencemos desde el enfoque de que nuestra actividad está planeada desde un proyecto con sustento, en el que nos hemos planteado objetivos, metodologías, actividades y, en este caso, un sector al que está dirigida la actividad.  Porque, para lograr nuestra meta, lo primero que debemos definir es el sector o público que será beneficiario de nuestra actividad.  Sin esta claridad, todo esfuerzo se dispersa, y la posibilidad de llegar a las personas que buscamos se reducen considerablemente.

Ahora bien, en esta época en la que las redes sociales resultan grandes aliadas en la promoción cultural, es necesario considerarlas como una estrategia, es decir, uno de los puentes a través de los cuales podemos llegar a los públicos.  Y es aquí donde muchas veces quedamos varados al considerar que publicar un flyer, un post o un mensaje, son suficientes para que las personas interesadas se enteren, la realidad es que no es así. Enviar un post mediante redes sociales no es comunicar, es publicar.

 Difundir guarda una relación estrecha con la publicación, pues en términos prácticos es situar al alcance de las personas un conocimiento de la actividad que estamos promoviendo, sin embargo, se hace de una manera general, para expandir una noticia.  Tanto la publicación como la difusión suceden la manera unidireccional la mayor parte de las ocasiones, pues no está en su naturaleza la posibilidad de generar una interlocución con los receptores.

En cambio, establecer una comunicación implica generar un entendimiento mutuo y una conexión a través de un entendimiento del mensaje que enviamos.  Esto es un proceso activo y dinámico, en donde compartir mensajes debe ser personal.

Establecer esta comunicación implica explicar los motivos por los que les invitamos a participar, los objetivos que buscamos construir juntos, los beneficios de integrarse a la actividad y enriquecimiento que es posible generar.   Es en otras palabras, comenzar a construir comunidad verdadera a partir de los proyectos culturales.

Diseñemos estrategias y puentes para llegar al público con un mensaje a partir de cual se pueda dialogar, crecer e interactuar.  La comunicación de los proyectos culturales es una línea que atraviesa toda la actividad, no limitada a la “convocatoria de públicos”, más bien ampliada y compartida.

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